sábado, 6 de junio de 2009

JACOB

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JACOB
Abraham, Isaac y Jacob están entre los personajes más sobresalientes del Antiguo Testamento. Es bueno observar que su relevancia no se basa en su carácter, sino en el carácter de Dios.

Fueron hombres que se ganaron el respeto a pesar de la envidia y hasta el temor de sus contemporáneos. Aunque eran ricos y poderosos, fueron egoístas, capaces de mentir y engañar. No fueron los héroes perfectos que podíamos haber esperado. Eran como nosotros: trataban de complacer a Dios, pero fallaban a menudo.
Jacob fue el tercer eslabón en el plan de Dios para comenzar una nación a partir de Abraham. El plan dio resultado más a pesar de Jacob que debido a Jacob. Antes de que naciera Jacob, Dios prometió que su plan se llevaría a cabo por medio de él y no de su hermano mellizo Esaú. Aun cuando los métodos de Jacob no fueron del todo respetables, debemos admirar su habilidad, determinación y paciencia. Cuando estudiamos su vida, desde su nacimiento hasta su muerte, podemos ver la obra de Dios en él.
La vida de Jacob tuvo cuatro etapas, cada una de ellas marcada por un encuentro personal con Dios. En la primera etapa, vivió conforme a su nombre: «el que toma por el calcañar, o el que suplanta» (en sentido figurado, «el que engaña»). Tomó por el calcañar a Esaú al nacer, y poco antes de huir de su casa agarró también la primogenitura y la bendición de su hermano. En su huida, Dios se le apareció por vez primera. No sólo le confirmó su bendición, sino que despertó en él un conocimiento personal de sí mismo. En la segunda etapa, Jacob experimentó la vida desde el lado opuesto, al ser víctima del engaño de Labán. Pero observamos aquí un cambio curioso: el Jacob de la primera etapa simplemente habría dejado a Labán; mientras que el Jacob de la segunda etapa, luego de haber tomado la decisión de partir, esperó seis años a que Dios le diera permiso. En la tercera etapa, Jacob volvió a asirse. Esta vez, junto al río Jordán, se asió de Dios y no lo dejaba ir. Se dio cuenta de que dependía del Dios que había continuado bendiciéndolo. Su relación con Dios se volvió esencial en su vida y Dios le dio un nuevo nombre: Israel, «el que lucha con Dios». En la última etapa de la vida de Jacob, Dios fue el que lo agarró: Dios tomó firmemente a Jacob. Cuando José lo invitó a trasladarse a Egipto, Jacob no dio un paso sin la aprobación del Señor.
¿Se le ha revelado Dios alguna vez? ¿Procura encontrarse con Él al estudiar la Biblia? ¿Qué diferencia han hecho esas experiencias en su vida? ¿Es usted como el joven Jacob, que trata de obligar a Dios a seguirlo al desierto de sus propios planes y errores, o como el Jacob que sometió sus deseos y planes a Dios para aprobación antes de ejecutarlos?
Puntos fuertes y logros:
• Padre de las doce tribus de Israel
• Tercero en la línea abrahámica de los planes de Dios
• Determinado, dispuesto a trabajar por largo tiempo y arduamente para conseguir lo que quería
• Buen hombre de negocios
Debilidades y errores:
• Cuando se enfrentaba a un conflicto, confiaba en sus propios recursos y no pedía ayuda a Dios
• Tendía a acumular riqueza para beneficio propio
Lecciones de su vida:
• La seguridad no radica en la acumulación de bienes
• Todas la intenciones y acciones humanas, para bien o para mal, Dios las entreteje en el curso de sus planes
Datos generales:
• Dónde: Canaán
• Ocupación: Pastor, ganadero
• Familiares: Padres: Isaac y Rebeca. Hermano: Esaú. Suegro: Labán. Esposas: Raquel y Lea. Doce hijos y una hija nombrados en la Biblia
Versículo clave:
«He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho» (Génesis 28.15).
La historia de Jacob se relata en Génesis 25–50. También se menciona en Oseas 12.2–5; Mateo 1.2; 22.32; Hechos 3.13; 7.46; Romanos 9.11–13; 11, 26; Hebreos 11.9, 20,21.